
El tema de la dualidad es una de las piezas claves de nuestra evolución.
Pero pasa una cosa curiosa, a nivel intelectual, a fuerza de oírlo repetir, todos un día u otro hablamos de la dualidad como si realmente la hubiéramos comprendido.
Pero hablar de algo no significa necesariamente que eso forme parte de nuestra realidad interna.

Si nos remontamos al génesis vemos que en el edén hay dos árboles, el de la vida y el del conocimiento del bien y del mal. En el momento que comen del árbol del bien y del mal "se abren los ojos". Este punto de partida dice mucho sobre lo que nos representa la dualidad para todos, porque trascender la dualidad es trascender uno de los misterios más grandes del hombre.
Esa manzana del edén nos sumerge totalmente en la dualidad, se encienden las pasiones humanas para que sintamos los diferente estados duales y empiezan a aparecer toda la serie de luchas internas para evitar lo que conocemos como mal y potenciar lo que conocemos como bien.
El hombre que trasciende la dualidad ya puede comer del fruto de la vida y salir del samsara.

La dualidad se percibe a nivel mental. Internamente, nuestro Ser no es dual. Toda lucha que tengamos contra nuestros defectos y todo empeño que pongamos en potenciar nuestras virtudes no hace más que seguir aumentando esa parte mental.
Todos nosotros en algún momento de nuestra vida hemos pensado que la solución es ir en búsqueda de la perfección. Realmente en cada una de las cosas que hemos hecho nos ha dado la sensación de que podemos sentir más amor, más luz, más... indirectamente pensamos que estamos "mas cerca".
Y de repente nos volvemos tan amorosos y comprensivos que nos ponemos de parte de la justicia divina. Hacemos campañas en favor de la paz, de las ballenas, nos ponemos de parte de lo que creemos que es "lo bueno". Pero eso simplemente demuestra que seguimos inmersos en la dualidad, nos creemos mejores y queremos hacer mejor lo que nos rodea.
Ser mas amoroso no significa estar más cerca, significa que nuestro ego emula lo que él cree que es la perfección.

Por tanto, uno de los pasos primordiales es dejar la búsqueda de la perfección, dejar de buscar sensaciones agradables. Es ahí, en ese momento en el cual nos rendimos totalmente y ya no queremos encontrar ningún camino, cuando empezamos a vislumbrar que esa inútil búsqueda la emprendió el ego para lograr hacerse dios.
En esa rendición de no seguir buscando, sino ir descubriendo, es donde puede aparecer la sensación de soledad. Pero cuidado, este punto también es delicado, descubrir eso no es el final. No nos pongamos a pensar que ya lo sabemos todo, no pensemos que hemos logrado nada, porque todo esto se lo puede volver a apropiar el ego y entonces estaríamos frente a uno de los mayores engaños, los que se creen que ya han llegado y que no les queda ya nada por hacer.
El tema de la dualidad ... nuestro talón de Aquiles.
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5 comentarios:
Me has recordado con tu texto a algo que leí sobre el Budismo Zen y como a través de la meditación se conseguía la destrucción completa del ego.
Como tu dices una palabra mucho más compleja de lo que pueda parecer (y creo que desde hoy desterrada de mi diccionario ya que tras dar una vuelta por google me he dado cuenta de la complejidad que esta encarna y el mal uso que hago de ella).
Besos
Complejo, pero has conseguido hacerme pensar y buscarle las vueltas al tema.
Un saludo
Qué interesante lo de los dos árboles. Gracias a tu texto he comprendido de otro modo esa historia bíblica... ahora con más sentido.
Un abrazo.
Si por dual entendemos la reunión de dos caracteres o características distintas en una misma persona o cosa.
Quien no es dual o camaleonico en esta vida?
Lillit... por bien de los dos, no opinaré sobre este post.
No quiero que me dejes de hablar.
Niña.. no se si será que necesito sexo o que?... pero ando de vacas flacas, digo, ya que andamos con la teología a flor de piel pues metamos otras cosilla.
Como que Dios quiere dualizarme y ponerme en disyuntivas escatologicas.
Tal vez si jesus me ayudara, podría en este momento bajarme de la cruz, pero como que el diablo anda de vacaciones y en el infierno no hay vacantes.
Ando buscando el Cairós supremo para ver si dejo de clavarme más espinas. Últimamente, se me cayó la manzana del paraíso.
Necesito que la virgen María me aconseje o que mínimo me mande un angelito. Juro por Dios que no me caben más animales en el arca.
Tal vez, el analisis exegéticos de mis poemas no son del todo espirituales y la gran Sinagoga me ordene quemarlos.
La salvación para mí no es más que una hermeneutica liberadora, pero que, en el fondo, mi pecado más grande en no reconocer la trinidad de mi corazón. Que se agita entre las aguas del mar de galilea y que no obedecen a mis palabras.
Si, mis pasos me hunden, no me liberan. Tal ves un bautismo renovado me condene a ser mesías para siempre y mi cruz aparezca en todos los concilios del vaticano.
Quizá, con suerte, la Pontificia escuela bliblica, me de trabajo de reparador de salmos.. y así.. sea el nuevo David que una a las doce tribus de judá.
no sé lilit... creo que necesito sexo.
Saludos
Hannibal
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